<<Los niños creen que nada les puede hacer daño -le susurraron al oído sus temores-. Los adultos saben que sí.>> Choque de Reyes.
Le damos vueltas y más vueltas a cualquier tontería que hace que se nos amargue el día (o la vida). El más mínimo detalle en el que nadie se fijaría nunca puede hacer que una persona se derrumbe. A todos nos ha pasado. Y a una servidora, que es una rayada de la vida, esto le pasa demasiado a menudo últimamente. Por suerte, estoy rodeada de unas pequeñas personitas que me hacen ver que sí que existe ese lado bueno de las cosas.
Sin ir más lejos, hace unos días, uno de esos seres de 6 años me dijo que había sido un día perfecto justo antes de caer en las redes del mundo de los sueños. Yo jamás lo habría pensado pero tenía toda la razón del mundo. Os explico en que consistió su jornada mágica. Para comenzar, su padre vino a comer. Vale, puede parecer una tontería pero cuando es alguien que solo está en casa los fines de semana se convierte en todo un acontecimiento para estos minimonstruitos. Como era viernes, al salir del cole hubo merienda en una pizzería. Delicia para los sentidos de las que el secreto está más allá de la masa; más bien, en esos parques con bolas y toboganes que llevan incorporados. Y la cosa no termina aquí porque el día dio todavía más de sí. Lo que ella y su hermano desean con todos sus fuerzas: venir a dormir a casa de los abuelos. A esto le añadimos el ingrediente de que una tía superguay que tienen (no es porque sea yo) le puso su peli favorita antes de dormir. Y así es como completamos un día redondo. Fácil, verdad?
Si todos los mayores nos dejáramos llevar por este baremo, el mundo sería un lugar un poco mejor. El caso es ponerse a ello y no dejar que nos arrastre la corriente hacia el lugar en el que nos convertimos en personas pequeñas. Por supuesto que sabemos que todo nos puede hacer daño pero también debemos saber como no caer en lo peor. Y esto lo escribo para ver si me lo aplico a mí misma. Los propósitos no van mal pero no he conseguido esquivar el pesimismo todo lo que me gustaría.
Me voy a poner un temazo, muy muy mío. Y no solo por todo lo que dice si no porque me hace sonreír cada vez que lo escucho. Hubo una época en la que fui muy eléctrica y quiero volver a ser así.
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