martes, 7 de abril de 2015

Por verte sonreír

Por vagancia, he activado la reproducción automática de Youtube para no estar yendo cada poco al ordenador mientras hacía que hacía algo de provecho. Y ahí estaba. Unos acordes iniciales y me he teletransportado a mis 18, a una biblioteca y a aquel chico. Y como no, a Catu, compañera fiel de desvaríos varios de madrugadas de "estudio", pilladas máximas, momentos vergonzosos sin igual y, sobre todo, recuerdos únicos para cuando seamos unas abueliñas. 

Primer año de carrera en Santiago, una biblioteca que abre por la noche cerca de casa y siempre las mismas personas. Como buenas postadolescentes, los enamoramientos estaban a la orden del día porque antes que estudiar para nuestros primeros exámenes universitarios cualquier distracción era buena. He de decir que del primero en el que nos fijamos, ahora me da la risa cuando lo veo en mi visita anual a tierras al norte de Ferrol. Pero por lo que nos marcó, bien vale el ridículo que hicimos. Supongo que por inercias de la vida, acabamos con gustos diferentes al del primer sujeto. 

Y ahí llegó él. El chico que no sonreía nunca. Con pinta de tímido y, por supuesto, de Económicas. Hicimos miles de deducciones sobre su vida y aquello fue breve aunque intenso. Un millón de miradas sin corresponder. Porque eso fue todo.  El debía estar ya con asignaturas sueltas y después de enero y junio desapareció. Algún avistamiento nocturno hubo en la noche compostelana pero sin más. Y así era yo feliz a mis 18.

Porque la música es tan genial, que con solo unos segundos me ha llevado a aquel momento y he vuelto a sonreír, por mí y por las veces que él no lo hacía. En el título está la clave.




martes, 24 de febrero de 2015

Cambios de personalidad

Ayer leía por la redes sociales una noticia sobre un estudio británico que aseguraba que estar en paro cambia la personalidad. Entre lo que más me llamó la atención está el siguiente párrafo: "el estudio ha confirmado que el desempleo conduce a un drástico cambio en los rasgos que se consideraban inamovibles: una reducción en los niveles de amabilidad, conciencia y extroversión; las personas en paro pierden la motivación, se vuelven menos consideradas y simpáticas y su curiosidad por el mundo que les rodea sufre un menoscabo."

Creo que la cosa en temas de empleo está un poco mejor por allá arriba pero aun así, ¿era necesario un estudio para llegar a estas conclusiones?. Llevo casi 5 meses sin trabajar y, evidentemente, estoy menos motivada que al principio. Yo creo que lo difícil sería lo contrario. La rutina de los desempleados en búsqueda activa de empleo es frustrante; no se puede negar. Ves como todas las ofertas en las que te inscribes online van descartando poco a poco tu curriculum, semana tras semana. Dejas éste en todos los lugares que se te ocurren de tu ciudad en persona. Llamas a alguna de los escasos anuncios que aparecen en el periódico local. Y nada.

Hoy he escuchado como el señor Rajoy decía que iba aumentar un nosecuantabarbaridaddecifra por ciento la creación de empleo. ¿Cómo vas a mantenerte simpática cuando oyes estas barbaridades? Yo sigo viendo lo que ocurre a mi alrededor y nada está cambiando. Si nos quieren simpáticas, que nos den motivos para estarlo. Pero parece que nada en este estado da arrancado para bien. Solamente nos arrancan un poco de las ganas de seguir adelante.

Dentro de lo malo, soy una persona joven y formada y espero que, o bien en mi campo o bien en algo novedoso que el destino me tenga guardado, pueda tener un futuro laboral en el que sobrevivir. No pido más. Un sueldo para poder mantenerme y tener un poco de estabilidad. Mis ahorros van desapareciendo a buen ritmo así que a quien corresponda, poneros manos a la obra para que no tengamos que cambiar de personalidad.