sábado, 16 de noviembre de 2013

Razones para quejarse

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son".  Tito Livio.

Llevo los diez últimos años de mi vida quejándome. Bueno, antes imagino que también lo hacía pero no tan frecuentemente ni por las mismas cosas que cuando entras de pleno en la adolescencia. Creo que serían incontables las veces que he dicho que estaba mal por algo e infinitas las que he pensado en que triste era mi vida. Esa es más feliz que yo, mi vida es una mierda, el subnormal de turno pasa de mí, el examen me salió fatal, pasan de mí, estoy chof, no le veo futuro a nada, no encuentro trabajo y demás familia.

Y ahora había llegado un momento en el que todo estaba encauzado momentáneamente, o eso creía yo. Cambio de país, gente nueva, prácticas en lo mío y cuando estabas en lo mejor llega una llamada que no quieres recibir. No dudas en dejarlo todo y volver a casa. Y empiezan cosas nuevas en lugares conocidos. Habitaciones de hospital nuevas, personal médico maravilloso que te llama por tu nombre, pruebas de las que ni siquiera conocías el nombre, rutas de autobús que nunca son iguales aunque todas lleven al mismo destino. Te pones en lo peor pero en el fondo mantienes una esperanza oculta que no quieres desvelar a nadie por miedo a que se desvanezca solo con nombrarla. 

Pues ni esperanza ni hostias. Una de esas pruebas te da el bofetón en la cara de que no hay futuro ni solución posible. No es justo. Es mi padre, es todavía joven, es una buena persona, me ha dado todo lo que tengo y no se merece esto. Y me quejo y lloro y me cabreo y vuelvo a llorar. Y así llevo los dos últimos meses desde que empezó todo. Y lo peor es que a lo que más miedo le tengo es al final, y más cuando sabes que está cerca pero no cuando va a pasar. La angustia interna que te corroe por dentro no es comparable con el millón de quejas ni con todas las veces de mi vida que pensé que estaba deprimida. Esto no tiene comparación con nada.  Ahora comprendo que por esto sí que me puedo quejar.

2 comentarios:

  1. Una de las que sí se acuerda de ti17 de noviembre de 2013 a las 4:50

    Ahora entiendes mi cabreo la noche del Boi 2013...? pero hay cosas que no se pueden entender hasta que suceden, por desgracia. Ahora no vale la pena mirar atrás y pensar por qué me quejaría por esto, o por lo otro, ahora solo queda mirar el presente, tener paciencia y disfrutar de esos pequeños detalles que nos dan la vida, como ya te dije alguna vez. Saber disfrutar de esos pequeños detalles es la clave de la felicidad... y va a llegar el día en que todo volverá a encauzarse de nuevo, ya lo verás. Sólo paciencia, y recordar que somos much@s l@s que nos acordamos de ti.

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  2. Otra que también se acuerda de ti18 de noviembre de 2013 a las 9:14

    Yo soy de las que siempre me quejo por tonterías, muchas veces me propuse dejar de hacerlo pero a día de hoy creo que todavía no lo conseguí, imagino que el ser humano es así de gilipollas, hasta que te pasa algo realmente importante no diferencias lo que es una tontería de lo que es un problema de verdad.
    No puedo darte ningún consejo porque nunca pasé por nada parecido y creo que no estoy capacitada para hacerlo. Pero aunque en estos momentos no valga de nada yo también me acuerdo mucho de ti, de ti y de tu familia. Imagino que solo queda seguir sacando fuerzas de donde no las hay e intentar disfrutar de esos pequeños detalles...
    Nose que decir, en momentos así no me salen las palabras, mucho ánimo tia...

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